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Manuel Falces

EL ALMERIENSE MANUEL FALCES, FUE UN REFERENTE DE LA FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA ESPAÑOLA
(Agradecida aportación de M. A. Blanco)

Nació en Almería en 1952 y falleció en la capital a los cincuenta y ocho años el 6 de enero de 2010. Licenciado en Derecho, profesor de Técnica y Estética de la Fotografía (Facultad de Ciencias de la Información, Universidad Complutense) fue director-fundador del Centro Andaluz de la Fotografía (1993-2006), que se gestó con el Proyecto Imagina (1990-1992). Crítico de fotografía en el diario El País. Director de los seminarios (cursos de verano) "La fotografía inventada" (1991) y "Las palabras de la luz" (1993).

Padre del Centro Andaluz de la Fotografía -pionero en España-, Falces es una de las grandes referencias de la fotografía contemporánea española, perteneciente a la generación de fotógrafos que provocó la contestación y ruptura en las postrimerías del Franquismo. Manuel Falces removió el campo de las ideas desde el pensamiento crítico sobre la realidad. Falces aparece vinculado desde su etapa juvenil a la corriente renovadora y rompedora de la segunda etapa de la revista Nueva Lente (1971), dirigida por Jorge Rueda. Fue su etapa con el Proyecto Imagina, génesis del Centro Andaluz de la Fotografía, con 61 exposiciones y 5 talleres, donde aporta su gran labor de gestor cultural y su dualidad personal: de gran fotógrafo, personal y creativo, con sus exposiciones El Tránsito, 1970-1990 y Contrapunto Mediterráneo, clave para entender su evolución y su poética del paisaje y, a la par, por concentrar en Almería el gran foco de la fotografía en España, una de las referencias internacionales, con los principales fotógrafos del momento, exponiendo y fotografiando la realidad mediterránea a través del paisaje almeriense. Estas dos obras forman una trilogía con La memoria y la luz, junto a José Ángel Valente (Ourense, España 1929, Ginebra, Suiza 2000).

En 1973, Falces reconoce ya distintas etapas en su trayectoria: una etapa inicial de encuentro con la realidad; otra, de predominio de los objetos y, después, aquella en la que se produce su gran evolución, con la fotografía como instrumento de ensayos en los que el fondo se impone a la forma. Sus inquietudes aparecen recogidas en su libro Introducción a la fotografía española (premio de la Universidad de Granada, 1975), donde realiza una profunda crítica contra la fotografía oficial en España, frente al sistema en la agonía del Franquismo. En los comienzos de los noventa, mantiene que la fotografía se centra en “la narración, la puesta en escena y el relato mágico”.

Falces desarrolla una trayectoria creativa muy personal, que configura la imagen fotográfica con una atmósfera surrealista en sus comienzos, tras superar la etapa inicial de realismo natural, experimenta con el color, se adentra en los campos de la abstracción y construye una puesta en escena con toques teatrales; después, avanza hacia una mayor profundidad y carga simbólica de la realidad, de la poética de la naturaleza, en sus último trabajos. El historiador de la fotografía, Manuel Santos (autor del estudio/exposición Cuatro direcciones de la Fotografía en España) considera a Manuel Falces uno de los pioneros de la fotografía contemporánea, que se adelanta con sus imágenes de los 70, “diseña un escenario teatral, realiza una imagen de ensoñación y se anticipa diez años. Es lo que luego hará la fotografía holandesa en los 80, por ejemplo, Rommert Boonstra o Tenn Hacks”.

El Tránsito es una antología que aborda la fotografía de Falces entre 1970 y 1990. Aquí están sus primeros fotomontajes y sus visiones, “las primeras distorsiones que dentro del ámbito estético era una fotografía de lucha. Había que intentar romper los esquemas... Se trataba de romper lo establecido, era el espíritu de Nueva Lente”. Son los años finales del Franquismo, cuando el debate desde el mundo político, social, económico y de la cultura está ya en la calle desde hace tiempo. Y esta fotografía, que emana subversión de lo real, se convierte así en una imagen de contestación, en la que Manuel Falces aparece junto a Jorge Rueda, Joan Fontcuberta, Pere Formiguera, Rafael Navarro, José Miguel Oriola, Antonio Gálvez.

Con La memoria y la Luz realiza junto a Valente un periplo al espíritu de Cabo de Gata, espacio natural muy cercano a la inspiración del fotógrafo, que también sitúa en el Cabo la idea del Proyecto Imagina. Fruto de los itinerarios con el poeta nace también Las ínsulas extrañas, un recorrido por los lugares andaluces de San Juan de la Cruz. Falces pondrá epílogo a este hermanamiento de imagen y poesía con José Ángel Valente, para siempre la sombra. Hay que situar, pues, la presencia de José Ángel Valente en este itinerario personal de Manuel Falces, porque el encuentro del fotógrafo con el poeta, en Almería, va a determinar en gran medida una forma creadora del fotógrafo, en la que confluyen mística, poética e imagen para construir (‘fabricante de imágenes’) nuevos signos, una revisión incluso de toda su obra a la que el fotógrafo intenta poner una rúbrica especial. Desde la pintura y la mística nace una narración, un concepto de narrativa de imágenes con un trasfondo de viaje literario, una literatura de imágenes, con referencia al cine (Falces alude a la óptica de Orson Welles), o una mística de las sensaciones, con lo que Falces construye su propio espacio en la historia de la fotografía española.

Otro escenario de su trabajo más personal y singular se encuentra en las series de La Habitación Secreta, cuatro propuestas sobre espacios interiores, lugares y edificios abandonados, en ruinas, en los que el fotógrafo sorprende por la atmósfera poética desarrollada yendo más allá del lugar físico. Su labor creativa se desarrolla también en la interacción de la fotografía con otros medios (música, especialmente). Los avances técnicos, en su opinión, han hecho que proliferen en cada momento fotógrafos con un sentido efectista, no al servicio de un tema, que es la razón de la fotografía. Falces busca y reivindica la originalidad en el fotógrafo. Manuel Falces entiende que las influencias sobre la fotografía hay que buscarlas más en la pintura que en el cine: “La fotografía, como todo arte se alimenta de otras artes, de otras ideas... Es lógico que el proceso de influencias, afecte a la fotografía por la vía que le es más próxima, la pintura y no el cine como creen algunos. La influencia cinematográfica sería secundaria, en nuestro país más que en ningún otro. Bastaría con hacer una disección de los fotogramas de los filmes más difundidos comparándolos con lo más significativo de nuestra fotografía.

La construcción, en cuanto a forma, responde al esquema pictórico”. Al final de su trayectoria, Falces realiza su peculiar radiografía almeriense en Almería, un lugar en el tiempo, una interpretación del paisaje de la tierra que le vio nacer. Más extraño y casi desconocido es el libro Temperamento fotográfico (Fundación César Manrique, Lanzarote), en el que Falces desarrolla un ensayo sobre su periplo dialéctico y de inspiraciones, entre autores, filosofía, poética e imagen. El epílogo a su trayectoria se sitúa en Las catedrales del agua, una inmersión en el paisaje, en la arquitectura y en la tecnología, en sintonía con su actitud poética en la fotografía, una propuesta de imágenes que en 2010 todavía permanecía inédita. Su obra está presente en museos de varios países: Nueva York, Lisboa, Londres, Milán, Atenas, Berlín, y también en los museos españoles Reina Sofía y el IVAM de Valencia.

PREMIOS DESTACADOS: Medalla de Plata de Andalucía (1996). Escudo de Oro de la provincia de Almería (2008). Escudo de Oro de la Ciudad de Almería (2009). Premio juvenil en el Salón Nacional de Fotografía deportiva (1970 y 1971) y Premio en el Certamen Internacional Universitario de Sicilia (Italia) por su serie El hombre y la Omega.

Rescatado por JOSE ANGEL PEREZ

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