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Los Puntos (La Fonoteca)

Los Puntos - Cinco chicos de pueblo que pusieron música a las ciudades de los 70

En estas cosas de la música a veces ocurren milagros. Pues milagroso resulta que un grupo de muchachos que forman un conjunto para amenizar los bailes en un remoto pueblo de la España profunda lleguen a ser uno de los grandes grupos de la historia del pop español. Sus primeras actuaciones datan de 1967, el pueblo se llama Cuevas del Almanzora y el conjunto se bautiza como Los Puntos…el resto, una leyenda de moros y cristianos.

Los cinco se conocen desde la infancia, como cabe suponer entre vecinos de una localidad que por entonces no llegaba a los cinco mil habitantes. La cabeza del grupo es Pepe González Grano de Oro (guitarra). Con él, su hermano Alfonso (cantante), el bajista José Belmonte, el teclista José Antonio Martínez y Agustín –Tato- Flores en la batería.

Sus inicios son, como todos en esos tiempos, haciendo covers de las canciones de moda, que interpretaban en los bailes dominicales de su tierra almeriense. Pronto deciden que si quieren llegar a algo deben componer sus propios temas y darse a conocer fuera de su provincia. Viajan a Madrid. Su calidad e ideas no pasan desapercibidas en las pocas oportunidades que se les brindan. Polydor los va a fichar en 1969 y ese mismo año aparecerá su primer sencillo: “Miguel / Allá en el Mar” (Polydor, 1969). Pasa totalmente inadvertido. Los Puntos aparecen como un grupo tosco, de instrumentaciones un tanto recargadas y con un estilo cercano a Los Bravos. Al año siguiente, van a conseguir su primer éxito; al menos un éxito relativo. “Good Morning” (Polydor, 1970) con el que van a aparecer por primera vez en una lista de venta, aunque alejados de los puestos cabeceros. En su sello andan locos por encontrar unos nuevos Fórmula V y su estilo se parece en ese momento bastante a este grupo, de los que se van a convertir en serios rivales, compitiendo por el mismo amplio sector de público.

Van a producirse dos cambios fundamentales, entrando en la formación el cantante José Pérez y el teclista Eduardo Sánchez-Manzanera que van a cambiar sustancialmente el sonido del grupo. Pero el asunto no va a ser fácil, pues durante el año 1971 van a publicar algunos singles bastante mediocres, hasta que llega “Magdalena / Arco Iris” (Polydor, 1971) que vuelve a llevarlos a las listas. A partir de ese sencillo van a comenzar a dibujar un sonido propio basado en canciones a menudo cantadas a dos voces, intervenciones ornamentales de los teclados más modernos del mercado y una pareja rítmica que empuja los temas como una biela incansable.

El grupo sigue fiel a sus raíces y continúa residiendo habitualmente en su pueblo. Desde allí crean algunos de los temas más recordados de la década de los 70. Su primer hit será “Cuando Salga la Luna” (Polydor, 1973) con la que alcanzarán el top 3 de ventas nacionales. Ese mismo año publicarán su primer long play de título homónimo al del citado single. A partir de ahí, Los Puntos van a realizar sus mejores canciones, introduciendo elementos arábigos en la instrumentación y las melodías sin perder un ápice de la fresca comercialidad que caracterizaba sus temas. Antes de finalizar 1973 tendrán el doloroso honor de ser el único grupo participante en el homenaje póstumo a Nino Bravo, celebrado en la plaza de toros de Valencia.

Su mejor año sería justo el siguiente con temas como el pachanguero “Esa Niña que me Mira” (Polydor, 1974) o la memorable “Llorando por Granada”(Polydor, 1974) en la que se reúnen en poco más de tres minutos las influencias arábigo-andaluzas y el pop alrededor de una letra que es casi una lección de historia. Ambos discos rozan el número uno absoluto de ventas sin llegar a conseguirlo. Por ese mismo camino de las raíces árabes traídas a las propuestas del pop más comercial, llegarán poco después otras canciones importantes del grupo, como ese himno costumbrista rural titulado “Feria”, “Tierra cristiana”  o “El sur”, con el que por fin lograrán el esquivo puesto cabecero de Los 40 Principales, a pesar de no ser de lo mejor de su producción. Así de caprichoso es esto de los rankings de popularidad y ventas.

En 1978 cerrarán su carrera sin grandes alardes ni despedidas. Simplemente, sus propuestas musicales habían quedado agotadas. Pero pronto tendrían continuación, pues Pepe Grano de Oro, Belmonte, Tato Flores y Eduardo  formarían Almanzora, un grupo bautizado con el nombre del río de su pueblo, emparentado con el rock andaluz. Bajo ese nombre grabarían varios LP en los siguientes años y se convertirían en uno de los grupos principales de dicha especialidad.

Cuevas del Almanzora nombraría en 1998 a los componentes del grupo hijos predilectos en un homenaje en el que literalmente participó el pueblo entero. Por otra parte, Los Puntos aparecen también entre los 100 personajes almerienses más importantes de todo el siglo XX.

Ya en el actual siglo XXI, los hermanos Grano de Oro rehicieron el grupo y en 2008 dieron una gira por todo el país. Pero este regreso se vería ensombrecido por el fallecimiento en julio del 2007 de Tato, el batería, muerto de un infarto mientras practicaba la espeleología en una de las muchas cuevas que denominan a su localidad natal. Dos años después le seguiría Eduardo. También se ha marchado en 2018 José Pérez -Pepito-, la voz más reconocible del grupo, que, aunque no fue fundador, fue el cantante de las canciones más recordadas de Los Puntos.

No sería justo meter a Los Puntos en el saco de los conjuntos horteras de los primeros 70, pues si bien algunos de sus temas buscan descaradamente la comercialidad en la misma onda que Los Diablos o Fórmula V, en sus últimos años compusieron temas de una calidad notable en los que fusionaron músicas muy diversas sin caer nunca en la pedantería o la pesadez.

https://lafonoteca.net/disco/miguel-alla-en-el-mar


(Polydor, 1969) - Julián Molero (19/01/2011)
Los Puntos no dejan de ser un prometedor conjunto provinciano y su primera oportunidad es más que nada una prueba para comprobar el calado que en el mercado y la crítica puede alcanzar su propuesta.

Nos encontramos con dos canciones que, por la dicción del cantante, la letra y también por la instrumentación recuerdan a Los Bravos y Los Pasos. Dos canciones rítmicas con letras lejanamente encuadrables en la protesta. Papel preponderante de la guitarra y cantadas sin coros y con cierta tendencia al grito solista. La verdad es que la sombra de Mike Kennedy planea sobre las dos caras del disco.

Muy poco que ver con lo que el grupo hará en los siguientes años. Sólo la tozudez de Polydor y la buena disposición del grupo permitió que este sencillo no fuese la presentación y despedida, pues no logró ninguna repercusión. Entiéndanme: No eran malos temas o interpretaciones, pero suponía una cierta copia de la mejor música que había triunfado un par de años antes.

(Polydor, 1970) Julián Molero (19/01/2011)
En vista de que el anterior single, eminentemente pop, no había funcionado. Los Puntos incluyen ahora un mayor papel de los teclados y una sección de viento a todo pulmón, lo que le confiere un cierto aire de gran banda. El cantante, sigue sin sacudirse del todo la influencia de Mike Kennedy. “En el calor de la noche” es un tema cargado de curvas, escasamente lineal, con abruptos cambios de instrumentación que van del pop al rock y de ahí a la música clásica.

En la cara B, una balada de suaves colores con una instrumentación densa en un segundo plano y un cantante un tanto aperreado en las partes vocales más exigentes. Con todo, una muy buena composición, que tal vez hubiera merecido mejores arreglos y una producción más trabajada. Con temas como éste, que pasó totalmente inadvertido para el comprador y para los programas radiofónicos, se ponía de manifiesto que el líder del grupo, Pepe Grano de Oro era, antes que nada, un compositor cargado de futuro.

(Polydor, 1970) Julián Molero (19/01/2011)
Con este sencillo Los Puntos van a mantener el tipo sin aumentar ni disminuir su popularidad. Es en esos momentos un grupo de segunda fila con especial implantación en la zona levantina y Andalucía. No les falta el trabajo en verano, pero aún tardarán en alcanzar un éxito que se les escapa. “Annie” es un tema flojito que poco aporta. Una letra de amores más o menos imposibles y un baboserío vocal y musical que no llega a calar en el oyente.

En la cara B se redimen de la cursi pista del otro lado. Un rock lento y contundente con un acompañamiento a piñón, que nos recuerda, salvando distancias, a algunas cosas de Lone Star. El cantante y el guitarra; es decir los dos hermanos Grano de Oro, se notan más a gusto en estos temas fuertes que en las baladitas anodinas.

(Polydor, 1970) Julián Molero (19/01/2011)
Inicio con el teclado en registro de clavicémbalo para crear un ambiente arcaico sobre el que Alfonso desgrana una balada. Hasta el estribillo no se sumarán los instrumentos rítmicos y el coro. Un salto brutal en el estilo a cargo del punteo de guitarra y vuelta al tecladito barroco. En esos parámetros se mueve “Good morning”, un tema elaborado y casi tallado nota a nota con el que Los Puntos van a conseguir, por fin, que los locutores y la televisión se fije en ellos. No constituyó un éxito rompedor, pero tuvo la suficiente aceptación como para que los sucesivos lanzamientos del grupo ya no pasaran de largo por los platos de las emisoras y las tiendas de discos.

En “Recuerdos tristes” también es el teclado el encargado de abrir el fuego. Tras una larga introducción instrumental, el corito y el cantante se marcan una canción lenta, ligeramente peñazo, en la que lo más destacable es el papel despendolado de una guitarra, que bebe en las fuentes más o menos progresivas de la época.

(Polydor, 1971) Julián Molero (19/01/2011)
Fieles a su estilo, Los Puntos nos obsequian con otra balada de instrumentación variada con tendencia al barroquismo. Aquí, la melodía y la letra son mejores que en discos anteriores. El estilo Puntos, al menos el anterior a 1974, queda bastante bien definido en canciones como la que ocupa la cara A.

También algo de ese mencionado estilo lo podemos encontrar en el tema de guitarras cañeras y voz meliflua que ocupa la cara B. Un estribillo atractivo y todas las características de sencilla comercialidad para ser considerada la auténtica pieza principal del single, a pesar de habitar el patio trasero del disco.

(Polydor, 1971) Julián Molero (19/01/2011)
Percusiones variadas para conseguir ese ritmo entre africano y pachanguero que mueve esta sencilla canción que tampoco hizo subir a Los Puntos a la primera división de los grupos nacionales. De hecho, éste es uno de sus discos menos conocidos.

El contrapeso lo pone la, esta vez, romántica cara B con piano, suave cuerda y la voz solista convertida en un lamento. Una de las más almibaradas piezas compuestas Pepe González Grano de Oro, compositor habitual de todos los temas que el grupo almeriense dejó grabados a lo largo de su década de intensa actividad.

(Polydor, 1972) Julián Molero (19/01/2011)
Alguna cara nueva en la foto de portada y un tema descaradamente comercial en la estela de Fórmula V para encabezar este sencillo. Los nombres de mujer siempre fueron socorridos títulos de canciones populares. Esta vez le toca a “Magdalena” , una buena muestra de pachangada setentera que puso al grupo de Cuevas del Almanzora en las emisoras de radio y en la televisión. De la mano de esta chica, Los Puntos van a regresar a unas listas de ventas que en los pasados singles les habían dado la espalda.

Para la cara B se graba un tema vibrante, bastante mejor que el que ocupa la cara A. “Arco iris” es una muestra de pop sencillo en la que dan una visión de la música que a ellos les gustaba componer e interpretar.

(Polydor, 1973) Julián Molero (19/01/2011)
La buena acogida del único sencillo que Los Puntos publicaron en 1972 consiguió un año 1973 cargado de grabaciones y ediciones. La primera de ellas es este sencillo con el que vuelven al top 10 con una propuesta a base de sencillas canciones pegadizas rebosantes de comercialidad. “Ana vuelve a casa” es un movido tema en la que la voz solista no me gusta demasiado y parece tristona y poco adecuada a la alegría rítmica de la canción.

Para la cara B, Pepe Grano de Oro y sus compañeros nos sorprenden con un rock and roll por la cara con todos los tópicos más clásicos del estilo, Una forma de decirle al oyente: “Nosotros podemos hacer rock tan bien como el mejor”. Atención especial a la guitarra, que materialmente apabulla los oídos desprevenidos.

(Polydor, 1973) Julián Molero (19/01/2011)
El que la sigue, la consigue. Por fin, Los Puntos van a subir a la parte alta de los hits y sus temas van a ser versioneados por todos los grupos-orquesta en aquel verano de 1973. Un triunfo merecido que va a llegar de la mano de una de las canciones más recordadas de Pepe Grano de Oro. Un tema que tiene algo de folk sencillo en la letra, un riff de órgano de lo más atractivo y un estribillo que se te agarra a la oreja a la primera escucha.

Los Puntos logran con este tema convertirse en uno de los conjuntos más seguidos y escuchados. Desde luego, hicieron temas mejores más tarde, pero “Cuando salga la luna” guarda ese aroma a paseo dominical por el pueblo, a chica perfumada para su novio y a baile de miradas furtivas.

En la cara B un buen complemento con pocas pretensiones y buena interpretación. Otro de esos temas modestos que este grupo fabricó intentando parecerse a otros grupos comerciales de su época, sin darse cuenta que realmente eran los demás los que querían parecerse a ellos.

(Polydor, 1973) Julián Molero (19/01/2011)
Al rebufo de su exitoso single homónimo, la discográfica se saca de la manga el primer largo de la banda. De las doce canciones de “Cuando Salga la Luna” (Polydor, 1973), más de la mitad ya habían sido publicadas anteriormente, por lo que no tiene demasiado de novedad.

Este semirecopilatorio tiene el interés de reunir en un solo vinilo los anteriores sencillos del grupo: “Magdalena” (Polydor, 1972), “Ana Vuelve a Casa” (Polydor, 1973) y, por supuesto, el que presta su título: “Cuando Salga la Luna” (Polydor, 1973).

Un disco de escaso interés, pero que ponía en tamaño grande las canciones del grupo y abría una costumbre para Los Puntos, que fueron posteriormente sacando long plays cuando alguno de sus sencillos funcionaban comercialmente.

Ilustramos este disco solo con una pista, pues otras tres, las más destacables del presente LP, puedes escucharlas en sus respectivos sencillos.

(Polydor, 1973) Julián Molero (19/01/2011)
Antes de arrancar la última hoja al calendario de 1973, Los Puntos aún sacarán un nuevo sencillo. No es de lo mejor de su producción y su objetivo era aprovechar el tirón de popularidad que había supuesto “Cuando Salga la Luna” (Polydor, 1973). El grupo está en estado de gracia y hasta las canciones menores de esa época guardan excelentes detalles. La guitarra de “Goodbye” o el ritmo de alegría machacona y el piano de “Ahora sí, ahora no” son buenas muestras de esto.

Este disco volvió a mantener en aquellas navidades a Los Puntos entre los grupos más vendedores del panorama nacional.

(Polydor, 1974) Julián Molero (19/01/2011)
Con este sencillo Los Puntos van a iniciar su mejor racha. Una racha que les llevará en cuatro discos sucesivos a los primeros puestos del hit parade. Un tema de ambiente mediterráneo en las cuerdas y en la melodía que se escuchaba a todas horas en las emisoras radiofónicas y en la única doble cadena televisiva. Un tema comercial correcto sin más que obtuvo unas ventas muy importantes y situó a Los Puntos como uno de los grupos punteros de la música española e hispanoamericana, pues también fue editado con notable éxito en los países sudamericanos.

Con la voz solista doblada “Sólo la he visto un día” es un tiempo medio de escaso lustre, pero, como casi toda la producción del grupo, de agradable escucha. La verdad es que Pepe Grano de Oro demostraba tener la clave de la música sencilla y efectiva.

(Polydor, 1974) Julián Molero (19/01/2011)
Cuando algún single de Los Puntos funcionaba en las tiendas, en menos de dos meses estaba en la calle un LP. Se repite la historia con “Esa Niña que me Mira” (Polydor, 1974) que fue la propuesta veraniega a tamaño pequeño y grande para el verano de ese año.

Los Puntos eran prolíficos, pero no máquinas; por lo que el sello se veía obligado a repetir canciones que ya habían aparecido anteriormente en single e, incluso, en el anterior long play. En total sólo cuatro nuevos temas de entre la docena que conforma el disco. De hecho, algunas de las canciones vienen repescadas de grabaciones realizadas hasta dos años atrás; es decir, bastante fuera de actualidad.

Como varios de los cortes aquí incluidos podéis escucharlos en los sencillos precedentes, ilustramos este comentario con “Ana Vuelve a Casa”, un tema aceptable, procedente de un single que data de principios de 1973.

Anotar para los estudiosos de la discografía que este LP lo hemos encontrado con dos títulos distintos, pero con las mismas canciones: “Esa niña que me mira” y “Los Puntos”, ambos igualmente fechados en 1974. No merece la pena tanta envoltura para tan poca criatura.

(Polydor, 1974) Julián Molero (19/01/2011)
Canción fundamental en la discografía de Los Puntos y en toda la década de los 70. La vieja historia de Boabdill, glosada por romances épicos y fronterizos del siglo XVI y por los libros de historia, es reinterpretada por Los Puntos. Un tema que nos retrotrae a los viejos paisajes granadinos de 1492, envuelta en un pop netamente arábigo-andaluz. Una canción que, de paso, reinventa el pop rock de raíces andaluzas y que marca una nueva dirección, más popular y asequible, que el común del rock andaluz. Una auténtica joya con piedras preciosas y damasquinado árabe.

En la cara B se desmelenan en un rock and roll arquetípico, que la banda borda, a pesar de no tener la voz adecuada para interpretarlo y deja el tema blandito en exceso.

De lejos, el mejor disco de los chicos de Cuevas del Almanzora en toda su historia y un básico en cualquier discografía de los 70 que se precie.

(Polydor, 1975) Julián Molero (19/01/2011)
El objetivo de revalidar el triunfo de la magnífica “Llorando por Granada” (Polydor, 1975) se consigue plenamente con este sencillo. La letra de “Feria” siempre me ha recordado, salvando las distancias, los textos costumbritas de Delibes. Puede que esto sea exagerado, pero para los que vivimos en un pueblo resulta tan cotidiano incluso hoy día, que no podemos por menos que identificarnos con los personajes y situaciones que uno a uno desfilan por el tema. No falta en ningún karaoke rural quien se arranque a cantar con ella, ni quienes encuentren rápidamente similitudes con situaciones cercanas y reales. En fin, una canción que huele a pan de pueblo y mosto recién prensado, no solo en su letra sino en ese chunda chunda machacón de la batería o en esa introducción con aires de guitarras de rondalla.
El teclista se explaya en la introducción onírica de “En otra tierra”  que adopta un aire de lejana sicodelia. Un tema raro y atractivo, bastante atípico dentro de la producción de Los Puntos, que contribuye no poco a redondear un single tan bueno como variado. Puedes escuchar esta cara B entre los cortes elegidos del homónimo LP: “Feria” (Polydor, 1975).

(Polydor, 1975) Julián Molero (19/01/2011)
Por fin encontramos un long play que merece este nombre dentro de la producción de Los Puntos. Y merece esta denominación por dos razones: su calidad y sobre todo, porque la gran mayoría de los temas están pensados y hechos para este disco, huyendo de los habituales refritos de viejas canciones ya aparecidas en el formato pequeño.

El disco nos aproxima a la música real que hacía esta banda del levante andaluz. Baladas sensitivas para gustarse a sí mismos como la romántica pieza de connotaciones eclesiásticas y muy bien cantada “Salvado de las aguas”, el número acústico y bastante monótono “Aquellas noches”, la más o menos sicodélica “En otra tierra”, que ocupó la cara B del single “Feria” (Polydor, 1975), el rápido y rítmico: “Algo en mi cabeza dice no”, por citar solo algunas canciones de este disco, el mejor LP de toda la producción de Los Puntos. Unos Puntos en su momento culminante de ventas, de galas y de composición.

Mención aparte merece en mi opinión “Ya te has ido”, un tema rock de guitarras duras y voces dobladas cargadas de efectos de eco. Un sencillo tema grande muy poco conocido dentro del repertorio del grupo.

En suma, un disco irregular, aunque con mucho más de positivo que de negativo con el que Los Puntos se desmarcan de la pachangada y la rutina. Por si fuese poco, en él aparecen las posiblemente dos mejores canciones de su historia, ya comentadas en sus respectivos sencillos: “Llorando por Granada” y “Feria”.

(Polydor, 1976) Julián Molero (19/01/2011)
Con el vivaracho “El sur”, de connotaciones turísticas, Los Puntos lograrán encabezar la clasificación de Los 40 Principales durante una semana, en 1976. No fue su disco más vendido, ni su mejor canción, pero logró lo que otros temas más reconocidos no habían conseguido. Se notan los medios a su disposición con el lujo de contar con una orquesta para acompañarles, pues no en vano eran entonces uno de los grupos más vendedores del panorama nacional.

En la cara B, el contrapunto de una melancólica balada iniciada y presidida por un saxo alto envuelto en acordes de teclado como elemento más destacable de la instrumentación de una pieza que suena irremediablemente aburrida.

(Polydor, 1976) Julián Molero (19/01/2011)
Casi podríamos ponerle el distintivo de recopilatorio, pues tan solo cuatro temas no habían sido antes editados oficialmente. Y escribo oficialmente, porque alguno de ellos ya había aparecido en promos de “El Sur” (Polydor, 1976), que es la canción que justifica esta edición, con la que, además, comparte la misma portada.

Nos da idea de lo descabalado de la elección de temas, el hecho de la inclusión, por ejemplo, de "Good morning", que es de seis años antes. Y es que a los cuidados sencillos de Los Puntos, se oponía unos LPs hechos generalmente con poco criterio y menos sentido. De ese modo, no es de extrañar que estos discos grandes se vendieran muy poco, en comparación con el éxito de los singles del grupo.

Por tanto, un disco casi obligado por las favorables circunstancias del éxito continuado que desde 1974 registraban todos los discos pequeños de Los Puntos, pero que poco aporta a su carrera. Como vengo haciendo con otros LP similares de esta banda, ilustro el comentario con un único corte: “Fay whan whan” de ambiente japonés y letra de rimas chirriantes. Pero otros títulos aquí incluidos, como: “El sur”, puedes escucharlo en su sencillo correspondiente.

(Polydor, 1976) Julián Molero (19/01/2011)
Antes que la estrella de Los Puntos se oscureciese por completo, aún iban a entrar una vez más en las listas de ventas con “Tierra cristiana”, un tema que calificaríamos de excelente si no fuese tan parecida a “Llorando por Granada” (Polydor, 1974). Los teclados nos meten de cabeza en Las Mil y una Noches desde el principio. Una hábil conjunción de guitarra con wah wah y otros efectos sumada a una batería pródiga en platos y unos teclados insinuantes logran la atmósfera necesaria para una letra recurrente sobre la pérdida de los últimos reductos árabes en la península. Con todo, una de las mejores canciones de la historia del grupo y de lo mejor salido de la sensibilidad y la inteligencia de Pepe Grano de Oro.

En la cara B, una apuesta por el rock andaluz con guitarras distorsionadas y voz quejumbrosa e intrigante.

(Polydor, 1976) Julián Molero (19/01/2011)
En 1976 se pone en circulación este recopilatorio, naturalmente en vinilo, con una buena selección de las canciones del grupo. Hay otros recopilatorios, algunos mucho más completos, pero teniendo en cuenta su precio y su contenido es el que recomiendo a los aficionados que quieran tener por unos pocos euros una buena representación de la obra de Los Puntos.

Y no debo ser el único que opina así porque, con las mismas doce canciones, se volvió a editar en formato CD en el año 2000.

(Polydor, 1977) Julián Molero (19/01/2011)
Por rumbas cantan Los Puntos a la “Mujer saudita” con un sonido cercano a , pongamos por caso, Los Chunguitos. Una deriva de su propuesta de pop trufado de sonidos árabes hacia la pachanga. Este sencillo ya no revalidó anteriores triunfos y comenzó a señalar el declive del grupo.

La cara B, que daría título a un LP posterior, camina por los mismos caminos con un sonido tirando a verbenero en los teclados. Sin ser un mal disco, nos da la impresión de que de pronto el manantial de temas sencillos se había agotado.

(Polydor, 1977) Julián Molero (19/01/2011)
Los Puntos, ya en el ocaso de su carrera, sacan este LP donde van a recoger sus temas de vocación arábigo-andaluza realizados a lo largo de los últimos años, incluyendo un par de nuevos temas. Un álbum interesante, pero con un material manido y escuchado por doquier, que en su mayoría ya ha formado parte de sencillos y de otros long plays. Formalmente es bastante homogéneo en su contenido y heterogéneo en su calidad, pues en él conviven maravillas como “Llorando por Granada” , “Dueño del sol” o “Tuerra cristiana” con otras bastante menos afortunadas como “Mujer saudita”.

Para titularlo eligen “Oriental”, un tema que había sido cara B en un single publicado a principios de ese mismo año. Como ocurrió con todos los largos del grupo, exceptuando hasta cierto punto “Fiesta” (Polydor, 1975) este disco no formó en ningún momento parte de las preferencias de sus seguidores, que seguían siendo –cada vez en menor medida- compradores de singles.

(Polydor, 1977) Julián Molero (19/01/2011)
Los Puntos se acoplan a la transición y construyen, no sin cierta guasa, una parodia de la “política elemental, política municipal”. La canción tiene treinta y tres años largos de vida, pero la letra parece estar escrita ayer mismo y me atrevo a recomendarla para la campaña de las elecciones municipales y autonómicas en ciernes como himno de cualquier partido político. Desde luego, no tiene el tirón de sus grandes temas, pero resulta refrescante y divertida, que era de lo que se trataba.

(Polydor, 1978) Julián Molero (19/01/2011)
Despedida de Los Puntos con un largo tema repartido en las dos caras de un single. Aromas discotequeros al uso de los últimos 70 con gotas y hasta chorros de sonido Filadelfia y un cierto parecido sospechoso a “Fly, Robin, fly”, una de las canciones discotequeras estrella en la década.
Poco lustre para este disco que pasó con más pena que gloria y que supone una rareza en la discografía de este grupo almeriense, que supo llegar mucho más allá de su tierra sin abandonar sus raíces vitales y musicales.

(Fonográfica del Sur, 2008) Julián Molero (19/01/2011)
Entre 2001 y la actualidad Los Puntos van a grabar hasta cuatro nuevos trabajos, uno de ellos con nuevas grabaciones de sus viejos éxitos y el último, el pasado 2010, uno de villancicos. Normalmente no incluimos todos los discos de regreso de las viejas bandas españolas, que, como en este caso, siguen actuando, especialmente en Murcia y Almería. Aunque para casi todos los buenos aficionados, Los Puntos desaparecieron en 1978, nos gusta dar en lafonoteca siquiera una breve noticia de sus actividades de este particular regreso al futuro.

De las nuevas obras de la banda, la más conocida es ésta en la que plantean un 100% de nuevos temas. De aquellos Puntos, por desgracia varios ya fallecidos, solo quedan dos en activo: su líder de siempre, Pepe González Grano de Oro y su inseparable bajista, José Belmonte. El resto del quinteto lo forman ahora Juan Roque Cano (guitarra y voz), Pablo León (batería) y Paco Caparrós (teclados).

Ya digo, éste no es su único CD de la última hornada, una hornada que comienza precisamente con la actuación que prepararon como agradecimiento al homenaje que su pueblo, Cuevas del Almanzora, les brindó en 1998. Ahí les picó el gusanillo y se confabularon para volver a la actividad. Lástima que Tato, Eduardo y José Antonio Martínez ya no estén para compartirlo y disfrutarlo.

(Fonográfica del Sur, 2010) Julián Molero (29/10/2011)
Los Puntos han sido golpeados en los últimos años por el fallecimiento de dos de sus miembros fundadores. No obstante, de tanto en tanto sacan algún CD. El último es éste en el que junto a las regrabaciones de siete de sus temas de siempre incluyen tres nuevas canciones. No nos engañemos: la voz de Pepe no es aquella fuente clara de los primeros 70 y de la formación original solo quedan dos miembros: el propio Pepe Grano de Oro (cantante y guitarra) y su incombustible escudero Belmonte (bajo). Los tres músicos restantes son: Francisco Caparrós (teclados), Juan Cano (guitarra y voces) y Pablo León (batería).

Un producto más para los nostálgicos del grupo y para los propios intérpretes que para el común de los oyentes. Seguramente no hacía ninguna falta, pero tampoco está de sobra que un viejo maestro como Pepe de vez en cuando imparta su docencia. Centrándonos en los tres temas novedosos, tenemos que decir que caña y más caña. Tres descargas rockeras entre las que destacamos la oriental “Ciego en Granada”, en la que Los Puntos vuelven por sus fueros y se marcan un tema a imagen y semejanza de los suyos de toda la vida. Tampoco está nada mal la última pista: “Hotel Macarena”, un rock and roll bien cargado de instrumentación en la que la veteranísima banda echa el resto.

De las regrabaciones de algunos de sus temas más famosos y otros no tanto, ya sabéis que a servidor le gustan poco estas maniobras entre necrológicas y musicales. Casi todos los arreglos consisten en acelerar el ritmo, endurecer los bajos y las baterías y adornarlos con toques de teclados inexistentes cuando fueron grabadas originalmente. Así, la suave “Good morning” se convierte casi en un hard rock. Otras como “Llorando por Granada” están más cercanas a la original. Ciertamente son versiones curradas en serio, pero preferimos quedarnos con las clásicas que el grupo de Cuevas del Almanzora nos dejó ahora hace justo 40 años.

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