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Terrazas de Cine

LAS INOLVIDABLES TERRAZAS DE CINE DE ALMERIA A LA VERA DE LA PLAYA
(Agradecida aportación de E. del Pino)

En junio de 1949 los hermanos Naveros Burgos destinaron una de las parcelas que poseían frente a la playa de Levante para montar un cine de verano. La fachada principal se extendía por la Carretera de Cabo de Gata y destacaba por los extraordinarios murales que la adornaban, alusivos a escenas de películas famosas y a célebres actores. En el interior, contaba con grandes espacios llenos de vegetación y tres columnas de sillas formaban el graderío para los espectadores. En los primeros años funcionaron con sillas de enea que se hacían insoportables a la media hora de empezar la película, hasta que en los años sesenta, cuando la terraza se trasladó a un solar de la calle del Balneario, las cambiaron por sillas de hierro que dejaban la señal del asiento clavada en las piernas. La Terraza San Miguel fue el primer cine de verano del barrio de la playa, un lugar de referencia para varias generaciones de almerienses que disfrutaron de la magia del cine al aire libre durante más de tres décadas, desde 1949 hasta finales de los años ochenta, cuando la cerraron. Durante años, tuvo que competir con importantes cines de verano que aparecieron en el barrio de la playa. Enfrente, cerca de la actual calle América, abrieron la Terraza Ciudad Jardín, y en el Zapillo instalaron la Terraza Los Cármenes y la Bahía.

Todas tenían en común una característica que las diferenciaba del resto de terrazas que se distribuían por todos los barrios de la ciudad; en los cines de la playa la cercanía del mar las convertía en el mejor escenario para combatir el calor de las noches estivales. A las terrazas de la playa había que llevar siempre una rebeca porque a media noche refrescaba y hasta se pasaba frío si el viento soplaba de Poniente. Todos aquellos pequeños cines de verano compartían una serie de rituales que formaban parte de un universo fascinante para los niños. A primera hora de la mañana, el encargado del cine se ocupaba de cambiar la cartelera y colocar los fotogramas más atractivos de la nueva proyección. Un empleado cargaba la moto o el coche con el saco de las latas de la película de la noche anterior para llevarlas a otra terraza, y así, la cinta que hoy proyectaban en el ‘Roma’, al día siguiente llegaba a la pantalla del ‘San Miguel’. En una pizarra anunciaban la película de esa noche con el nombre escrito con tiza, y al lado montaban el panel con las fotografías. Ir a ver las carteleras era tan emocionante como entrar al cine y disfrutar de los momentos previos, de ese instante, antes de comenzar el espectáculo, en el que sonaban por los altavoces las canciones de moda del verano, mientras las sillas se iban llenando de público. En la puerta, frente a la taquilla, siempre aparecía un carrillo de madera que llegaba desde la ciudad cargado de frutos secos y caramelos. En los cines de verano olía a cacahuetes, a garbanzos y a maíz tostao, y al aroma que dejaban las gaseosas de naranja cuando el hombre del ambigú le quitaba la chapa. En Almería tuvimos nuestra propia marca de gaseosa, ‘La Fortaleza’, que era la que más se despachaba en los cines. El ambigú vivía de los descansos, de los minutos en los que se cortaba la película porque había que cambiar el rollo.

La Terraza de San Miguel la compró Juan Asensio en los años setenta. Por aquella época los cines empezaron a zozobrar, aunque resistieron la competencia de la televisión hasta que una década después, con la llegada del vídeo, acabaron muriendo.

Rescatado por JOSE ANGEL PEREZ

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https://www.diariodealmeria.es/almeria/Terrazas-cine-verano-yIII_0_385761788.html

Terrazas-cine de verano (yIII)

Fue en la posguerra cuando se produjo el "boom" de los cines veraniegos. Una forma barata de ocio para una ciudadanía escasa en lo material y huérfana de entretenimientos que le evadiera de recientes pasados horrores


ANTONIO SEVILLANO / HISTORIADOR - 10 Julio, 2010 - 01:00h

Acomienzos de los cuarenta se produce la expansión comercial de los espaciosos locales destinados a la exhibición cinematográfica "sin techo". Raro es el barrio que no dispone de una o dos de estas terrazas de verano. Pero antes de su catalogación conviene recordar algunos aspectos generales referidos a la capital, en la que tres empresarios monopolizaban el mercado:

Jacobina Espinar Orozco: Tiro Nacional, Imperial, Hesperia, Ciudad, Buenavista (rambla de Amatisteros), Delicias, Eslava, Cervantes (La Cañada), Andalucía, Pavía y Bahía.

Juan Asensio Rodríguez: Los Molinos, Moderno, San Roque y Oriente

José Tara Hernández: Los Pinares, Norte y Albéniz

A su comienzo los precios oscilaban de 0,50 a 1 peseta (domingos y festivos incrementado con el importe del emblema de Auxilio Social, un sobreprecio obligado en cualquier espectáculo público); paulatinamente fueron incrementándose, pero en todo momento se mantuvieron aproximadamente a mitad de lo que costaban los cines de invierno. Por norma, de mayo a octubre reponían películas estrenadas en temporada invernal, siendo usual ofrecer programas dobles por la misma cuantía. Títulos que proyectaban en dos locales distintos la misma noche, transportando de un lugar a otro las latas con el rollo de celuloide.

Aunque de temática variada, en la etapa de mayor exacerbación polìtica nos martillearon con las de corte historicista: Agustina de Aragón, La leona de Castilla y Alba de América. O ensalzando el recio espíritu nacionalcatólico: Harka, A mí la Legión, Escuadrilla, Sin novedad en El Alcázar y Raza, con guión del propio Franco, firmado con el seudónimo de Jaime de Andrade.

Unas terrazas se especializaron, además, en el montaje de combates de boxeo, compañías de flamenco y de variedades, verbenas, circos y teatrillos ambulantes; cinco o seis eran sucursales de los cines de invierno de igual nombre. Con omisiones y errores subsanables por el avispado lector, esta es su cronología:

Tiro Nacional, dependiente (1917) del "Tiro Nacional de España. Representación Provincial nº 51".

La Versalles pasó al finalizar la guerra a llamarse Imperial y la Katiuska, Nacional (en cualquier tipo de comercio o negocio, los vocablos extranjerizantes o con connotaciones políticas molestas al nuevo sistema político fueron radicalmente eliminados)

La Hesperia se ubicaba junto al salón de igual nombre (General Segura-Marqués de Comillas), salvo la temporada que lo hizo en el solar del Tiro Nacional

En junio de 1939 Juan Asensio Rodríguez, oriundo de Alhama de Salmerón, abre la Oriente (Barrio Alto) y la Pavía (calle Arquímedes)

De idéntico propietario, en julio de 1940 le toca el turno al cine y terraza Moderno, en la calle José María Acosta (antigua Almanzor), sobre terrenos del primitivo colegio religioso de La Salle y contigua a la Plaza Vieja.

Tras las pertinentes remodelaciones (proyecto del arquitecto Guillermo Langle), la Variedades, con entrada y salida por el Paseo y Arapiles y un considerable aforo, se muestra nuevamente al público el 8 de junio de 1942 con la proyección de "Carmen la de Triana", protagonizada por Imperio Argentina. En Feria sentó sus reales la Compañía Nacional de Zarzuela, representando La del manojo de rosas, La Dolorosa, Los Gavilanes, etc.

Educación y Descanso -dependiente de los Sindicatos Verticales-, destina el Trianón verano y la pista "Patín" (aquí montaban veladas de boxeo, siendo la única cancha en la que se jugó un partido de hockey patines en Almería; hoy Gran Hotel) a la Apolo "A", una de las de mayor recorrido. Los afiliados sindicales gozaban de un considerable descuento en todas las actividades. Echó a andar el 18 de julio de 1944 (fecha reservada en el calendario para todo tipo de inauguraciones franquistas). Dos años después establecieron la primera Caseta Andaluza, de titularidad municipal, reconvertida en la Caseta Popular que todos conocemos.

Aledaña al balneario San Miguel, en el Zapillo, desde la temporada anterior (1943) ya funcionaba la terraza de idéntico nombre. A su propietario, Jesús Naveros Burgos, le concedieron el permiso de apertura el 26-II-1949.

Coetánea a la San Miguel fue la habilitada en la plaza de toros, durante dos veranos, heredera de la Iris Park

No era un local al uso, pero valga como anécdota: desde enero de 1952 la grey infantil pudo asistir a las sesiones matinales y vespertinas del Cinema Blancanieves, en la calle Trajano

Aparece en escena la nueva Apolo, la "B", en el patio de la Escuela de Formación Profesional (hoy Instituto Alhamilla). De aquí la trasladaron, sin poder precisar la fecha, a unos lavaderos de la Diputación en la carrera del Perú, frente a la Escuela. En 1969 (año en que con cierta calidad empezó a emitir TVE en nuestra ciudad), se celebró la 1ª Muestra de los Pueblos Ibéricos y una parte del segundo Festivales de España. Ya con la denominación de terraza Eslava, la anunciaron como Cine de Arte y Ensayo.

Durante los meses de verano de 1960, a tope se hallaba día a día la San Roque, con acceso y salida por las calles Mariposa y Sales. Del citado Juan Asensio, era conocida popularmente como la del Jurelico. Puede, aunque sólo es una opinión personal (he escuchado otras), que el apelativo le viniese de cuando la abnegada gente de la mar del barrio de Pescadería, disfrutaba las noches yodadas de sal acompañados de una bota de vino y la fiambrera con pescao frito.

Este año de 1960 la Norte goza de numerosos parroquianos. Situada al final de Doctor García Langle (Pablo Iglesias) y encarada al barrio de La Caridad; de José Tara.

En este lustro la Cuatro Caminos, en Los Molinos, pasó a llamarse Bambi. En 1965 la Albéniz, en la rambla de Belén, acogía las fiestas de San José Obrero, del Barrio Alto. Mientras, la Listz, cerquita a Los Jardinillos, es subtitulada Almería; compitiendo con la Andalucía de la barriada de Los Ángeles.

Aunque la que tuvo bien ganado titulo de terraza fue la Roma: la sociedad dueña del cine de la calle de La Reina aprovechó el "terrao" para instalar una pantalla a cielo raso.

El amplio listado de cines veraniegos (y aún se habrá escapado alguno) lo finiquito con distintas solicitudes de apertura que en la temporada de 1970 realizaron sus propietarios o arrendatarios:

Nueva, Algaida, 8 (La Cañada de San Urbano). Isabel Pérez Berenguer

Los Cármenes, Lanjarón, 8. "Cine de verano de Arte y Ensayo". La película "Helga, el milagro de la vida" causó furor, no exenta de morbo. Con llenos los dos pases diarios mientras se mantuvo en cartelera, el film mostraba con total realismo el parto de una criatura

Ciudad Jardín, c/. Chile. Propietaria Jacobina Espinar

Las Delicias, Escuelas, 6. Jacobina Espinar

Cervantes, carretera de Níjar (La Cañada). De Jacobina Espinar

Andalucía, c/. Lopán, s/n. de Manuel Espinar Orozco

Bahía, calle Tejar (Zapillo)

Almería, malecón Garcia Callejón (hoy de García Lorca), entre Murcia y Alcalde Muñoz. De Miguel Lozano Román

Capitol, El Alquián. De José González Ramón

San Juan, Rambla Morales. De José César Sánchez.

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Bahía

Imperial

San Miguel

San Roque "El Jurelico"

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Carmona

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